Por Alejandra Espinoza y Priscilla Nowajewski-Barra

El Sol experimenta cambios cíclicos en la producción de energía a lo largo de su vida útil, estos cambios ocurren cada 11 años, donde se observa un aumento en su actividad llegando a un máximo que disminuye gradualmente.

La actividad observada en el Sol durante estos ciclos se caracteriza por la presencia de manchas solares, estas son áreas más frías en la superficie del Sol que indican zonas de intensa actividad magnética. Tal como vemos en la figura, los últimos dos ciclos presentan una disminución en el máximo observado de manchas solares, por esta razón NASA anunció en 2017 que el astro se dirigía a un mínimo solar esperado para 2019–2020.

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Figura 1: Podemos el ciclo de la actividad solar a través de la cantidad de manchas solares. Este gráfico muestra la variación anual de la actividad solar desde los años 1990 hasta 2017. Podemos ver el máximo que ocurre en los años 1991, 2000 y 2014. 
Referencia: Datos obtenidos de NASA, Gráfico hecho por Priscilla Nowajewski-Barra.
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Figura 2: A la izquierda se ve una imagen del Sol durante un periodo de alta actividad magnética (25-Agosto-2014), mientras que a la derecha vemos una imagen actual (29-Mayo-2020), sin actividad visible.
Referencia: Solar and Heliospheric Observatory SOHO https://sohowww.nascom.nasa.gov/

El sistema climático de nuestro planeta tiene como principal fuente de energía la radiación que llega desde el Sol. Esta radiación interactúa tanto con la atmósfera como la superficie, lo que se traduce en un aumento de temperatura.

Gracias a la atmósfera y en especial a los gases de efecto invernadero que están presentes en su composición, podemos vivir en un planeta con temperaturas templadas, sin embargo el incremento de uno de ellos, el dióxido de carbono generado principalmente por la actividad humana (antropogénico), ha generado un aumento en las temperaturas globales de nuestro planeta.
Frente a esto, el efecto que pueda ocasionar este nuevo gran mínimo solar no logrará compensar el aumento de la temperatura global de la Tierra, incluso si durara un siglo, ya que las temperaturas continuarán elevándose.

El calentamiento causado por las emisiones de gases de efecto invernadero debidas a la quema de combustibles fósiles es seis veces mayor que el enfriamiento correspondiente a décadas de un gran mínimo solar prolongado.

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Figura 3: Podemos ver que a pesar de que la radiación que llega a nuestro planeta es menor cuando el Sol está en su mínimo, esto no logra compensar el aumento de la temperatura global que se produce debido al cambio climático antropogénico. Referencia: Global Climate Change https://climate.nasa.gov/climate_resources/189/graphic-temperature-vs-solar-activity/

Por lo tanto no viviremos una nueva “era de hielo” ni tampoco bajarán las temperaturas al nivel observado durante la “pequeña edad de hielo” ocurrida entre los años 1645 y 1710, momento en que ocurrió el llamado “Mínimo de Maunder”, donde la mínima actividad solar se prolongó por más de 11 años. Ya les contaré más en un próximo artículo.

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